Nací el 15 de junio de 1992 en una familia humilde y sencilla en la que desde bien pequeño me han inculcado la fe y he ido cada vez más conociendo a Jesús. Cuando más tarde a los 5 años en el colegio la profesora nos preguntaba “¿Qué queréis ser de mayor?”, la pregunta de muchos era ser bombero, policía, profesor y cuando llegó a mi le dije que yo quería ser de mayor sacerdote, es normal que ha esa edad muchos niños están ilusionados con que oficio van a ser de mayor. A los 7 años empecé a conocer a Jesús en la catequesis de infancia para que a los 10 años hiciera la primera comunión concretamente el 27 de mayo de 2001. A la semana siguiente me fui a mi vicario Don Ángel Miguel Olivares para pedirle que me dejara ser monaguillo el me dijo enseguida que me pusiera el alba, desde ese momento mis padres y mi familia me perdieron de vista y cuando me vieron entrar por la puerta vestido de monaguillo se pusieron muy contentos. Desde ese momento yo iba casi todos los días a la Eucaristía y mi párroco notaba una cierta inquietud por ser el día de mañana ser sacerdote, me invito a ir a las convivencias del grupo Samuel que eran unas convivencias en la que compartías tu misma inquietud con otros chavales. Más tarde desde el seminario me dijeron de venir al seminario para participar de la convivencia del Grupo Damasco que era una convivencia para profundizar en la vocación.
Pero un viernes me llamo mi párroco D. José Maria Payá y me propuso de ir al seminario menor para hacer las pruebas del seminario. Entonces mi madre y mi familia me animo continuamente a ir a realizarlas. Entonces vine al seminario a hacer las pruebas del seminario y cuando termine me dijeron que ya llamarían a mi párroco para decirle los resultados. Pasada una semana, un miércoles que iba por la parroquia con mi madre mi párroco nos dijo que quería hablar con nosotros y mi párroco me dijo que me fuera haciéndome el ánimo de que al curso siguiente estaría en el seminario como seminarista interno. Mi familia y mis padres se pusieron muy contentos y me daban ánimos de que yo podría ser el día de mañana un gran Sacerdote.
Entonces el día 12 de septiembre de 2005 ingresaba en el seminario menor de valencia con otros doce chavales que sentían las misma inquietudes y querían ver si el Señor les llamaba para ser Sacerdote.
Para mi toda la historia de mi vocación esta centrada en una persona que me quiere y que al mismo tiempo entrego mi vida por mi, esa persona es Jesús para mi la presencia de Jesús en mi vida es fundamental porque podría contar la vocación pero si no hablamos de Jesús no tiene ningún significado.
Para mi el Seminario menor es para mi segunda casa en la que ella vivo y cada día comparto con mis hermanos de la comunidad todas las cosas buenas y las cosas malas, cuando pasas por los momentos de dificultad lo mejor es ponerse delante del Señor y darle gracias y pedirle que te ayude a resolver las cosas más importantes.
También hay que decir que la comunidad del Seminario Menor es un regalo que el Señor nos hace, además la ayuda que los formadores realizan es impresionante por todos sus consejos y los momentos de dificultad por los que pasas.
Para terminar me gustaría darle gracias a todas las personas por las que han pasado por mi vida y que me han hecho tanto bien. En primer lugar a mis padres y a mi familia, a mis sacerdotes, a mis formadores, a mis monitores pero especialmente a Begoña porque me ha ayudado muchísimo en mi vocación.
Gracias a todos y que el Señor siga llamando a muchos jóvenes.
Toni
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