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Me llamo Juan Manuel, soy de Benimámet, tengo 17 años, estoy estudiando primero de bachillerato y este es mi quinto año en el seminario.
Nací en Valencia el 7 de noviembre de 1992. Y pertenezco a la Parroquia de la Natividad de Ntra. Sra. Del barrio de Cantereria, Burjassot – Valencia.

 
 
 

 

 
 
 

Juanma

 

La historia de mi vocación, es muy sencilla. Todo comenzó un viernes del mes de Marzo de 2002.

En ese día  estaba en el parque, y escuche el replicar de las campanas y sentí que quería  ir a la parroquia. Pero cuando entré, estaban celebrando la Misa, y cuando acabó iban a celebrar el Vía Crucis, y la verdad  yo no sabía lo que era eso y mi parroco, al que no conocía todavía ni él a mi tampoco, me invitó a participar llevando unas velas.

Cuando terminó el Vía Crucis, me comentó que el domingo siguiente iba a venir el obispo, D. Esteban Escudero a bendecir una imagen, y que estaría bien que ayudara como monaguillo, yo le dije que sí y al día siguiente me enseñó como se preparaba la Misa. Ese domingo yo me revestí de monaguillo por primera vez.
                                                         
Desde ese momento, empecé a tener inquietudes, de la vida de Jesús, y dio la casualidad que estando en  la parroquia me encontré con una persona, que me ayudó de manera especial, el conocer la vida de Jesús, porque desde la comunión, sabia algo pero no mucho la verdad, y en el aspecto de liturgia Miguel Ángel me iba enseñando poco a poco.

A partir de unas semanas, me empezó llamaba mucho la atención, el revestirme, el ir a Misa todos los días, hasta que empecé a integrarme de una manera especial en la parroquia, como ayudante de catequista, cantando en el coro y hasta que formé parte de la clavaría del Corpus Christi y hermandad de Jesús de Medinaceli.

Trascurría el tiempo y al cabo de tres años, el antiguo coro “Pange Lingua” fue al festival de la canción vocacional, del Seminario de Moncada, y yo le comenté a esta persona de la parroquia, que me gustaría entrar al Seminario Menor, ella se informó por un seminarista del mismo, que desde 1º de ESO hasta 2º de Bachiller se podía entrar al seminario.  Dicha persona me había visto indicios a la vocación Sacerdotal, aunque yo no sentía nada en mi interior, pero a los pocos días me comentó la posibilidad de entrar al seminario y sin dudarlo le dije que si. 

 

Fue un SÍ sincero, no se ni como pero lo dije, dije que sí sin dudarlo. Claro, a medida que pasaba el tiempo, lo iba reflexionando, pero tome la decisión de entrar al seminario.  Lo que  me animó a entrar fue participar en una convivencia vocacional y  un encuentro de monaguillos que organiza el Seminario Menor (aunque ahora se le conoce a estas convivencias como el gran “Grupo Samuel”),  porque me di cuenta, que no era yo solo quien sentía eso, esa llamada, sino que habían mas jóvenes como yo, incluso mas pequeños, que sentían la llamada de Dios en sus vidas.

Poco a poco, a medida que pasan los años, me doy cuenta de la grandeza de Dios en tu vida, cómo el Señor cumple la promesa que me dijo un día: “Te haré pescador de hombres”  “ven y sígueme”…

Ahora, estoy contento de la decisión que he tomado, de fiarme de Jesús, de confiar en el, que aunque hayan dudas, y me pregunte el porque de llamarme a mí y no a otro se que el no me va a defraudar, y que no me va a dejar solo.

Ay gente que piensa que el seminario menor es un lugar raro, que solo va gente rara. La sociedad de hoy no piensan de el porqué no, pues ser sacerdote, que la llamada de Dios, esta viva, solo ay que saber encontrarla, y aunque ay que ir a contracorriente se puede actuar contra la sociedad.

No quiero criticar a nadie, pero es la cruda realidad, no entienden que el Seminario Menor, sea un lugar de encuentro y vivencia con otros chicos que sienten la llamada de Dios. Que no es un lugar, que tengas que responder que quieres ser sacerdote, sino que es un lugar, donde te ayudan a discernir la vocación, a descubrir si en verdad el Señor te llama a ser sacerdote o no.

Quisiera pediros, que si intuís que algún chaval tiene indicios a la vocación sacerdotal, o a la religiosa, no se lo impidáis, que contacte con su sacerdote, que como he dicho antes, el Señor sabe lo que hace, y Él llevara a buen termino lo que empezó con este chaval.

Nadie puede quedarse callado ante la llamada de Dios, sobre todo cuando nos invita a seguirle cara a cara, mirándonos a los ojos. Nuestro compromiso es responder a esa llamada, y llevar el testimonio de lo que Dios ha obrado encada uno de nosotros a un mundo necesitado de amor.

Y por último quisiera pediros, que recéis por nosotros, por los seminaristas y por los sacerdotes, que aunque parece que no ayudan sí que lo hacen, y mucho. Porque sabemos que siempre hay alguien que esta rezando, que reza, y que sigue rezando por ti.

Me gustaría concluir con unas palabras que dijo nuestro anterior Papa Juan Pablo II, cuando vino a Madrid en el año 2003: “joven: si sientes la llamada de Dios que te dice: “¡Sígueme!” no la acalles.”

 

 

 
 

 

 
 
 

 

 

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