|
Todo
comenzó cuando yo tenía 13 años. Al
ir a misa notaba que me gustaba mucho
estar junto al Señor, pero mis miedos y
dudas hicieron que no diera importancia
esa esperiencia.
Un
día, pasado los años, me llené de
valor y gracias a la fuerza del Señor
me atreví a contarle a mi párroco lo
que llevaba tiempo sintiendo.
Mi
cura s epuso muy contento y me ayudó a
descubrir que era lo que estaba pasando
era un regalo de Dios.
Algo
más me costó decírselo a mis padres,
aunque cuando lo hice a pesar de su
asombro, ellos dijeron que si era lo que
Dios quería...
A
mis amigos se lo expliqué, algunos me
entendieron, aunque otros no lo
hicieron. Espero que conel tiempo todos
puedan comprender lo que estoy viviendo.
Cuando
llegó la hora de entrar al seminario,
tuve dificultades, ya que tenía que
separarme de mi familia, de mis
amigos... pero gracias a Dios lo
superé, ya que me sentí muy acogido
en la comunidad que Dios me había
regalado.
|