| Después
de tomar mi primera comunión, tanto
mi catequista como mi párroco, me
invitaron a participar en la
poscomunión, no lo tenía claro, así
que lo dejé y ese año pasé olímpicamente
de la postcomunión, sin embargo el Señor,
que nunca se olvida de nosotros, lo
intentó de nuevo al año siguiente. Mi
párroco D. Juan José Llacer pese a que le había dicho que no quería ir a poscomunión
, me invito a acercarme de nuevo a la
parroquia, ofreciéndome ser
monaguillo.
Ese año comencé como monaguillo, y
fué entonces cuando mi cura me invitó a participar en
unas convivencias del seminario, en las
que pude aclarar algunas ideas que
tenía y sobretodo lo que Dios tenia reservado
para mi.
El
18 de septiembre del 2005 entré con miedo pero con la confianza
puesta en el Maestro que nunca falla.
Mi entrada en el seminario menor fué
una gran alegría e ilusión por comenzar
una nueva etapa para mi vida. Es cierto
que me costó despegarme de mis padres,
ya que era el pequeño de la casa,
pero puesta mi confianza en los formadores
del seminario, que nos ayudan continuamente
y por supuesto en aquel que me llamo,
las cosas fueron siendo cada vez más
fáciles.
En
estos momentos me siento amado por el Señor, con la certeza
de que quiere
que la felicidad sea nuestro medio de
proclamar a todos que él está vivo.
En
fin, doy gracia a Dios por su llamada,
por todo lo que me ha dado y por lo que me
dá continuamente:
la amistad ,la familia, la fe, la
vocación...
Os
tengo que decir que vale la pena que
no te arrepentirás si le dices ese si
como María. "Hágase" resumiría
toda mi vida de vocación
Estoy contento por seguir a Jesús
,os animo a que conozcáis el seminario
menor diocesano.
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