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Retiro del Seminario en Jávea

Al llegar nos separamos segundo ciclo y primer ciclo; primer ciclo estábamos en silencio, pero hablábamos de vez en cuando, y los del segundo ciclo, estaban en silencio total, porque estaban constantemente hablando con Dios. El sábado por la noche, nos fuimos por la montaña, a una torre o algo así, y sin entrar, nos quedamos ahí mirando Jávea desde lo alto de una montaña, estaba muy chulo, aunque estábamos muy cansados, debido a que era tarde, y habíamos andado ya, un buen rato. Después volvimos hicimos una oración y nos fuimos a dormir.

 Al día siguiente por la mañana, andamos un  recorrido por la carretera y otro por la montaña, mientras manducábamos el evangelio del día; por si alguien no sabe lo que es manducar, es leer el evangelio, hasta aprendérselo. Al rato, paramos y nos preguntaron el evangelio, para ver que tal nos había ido.

Después continuamos andando, hasta una montaña en la que nos tocó bajar, pero no era bajar tranquilamente, puesto que en dos trozos había que bajar cogiéndose a una cuerda, y de uno en uno, para que si uno se cae no tire al otro; estaba muy chulo, al llegar abajo pudimos contemplar el mar un rato, y después volvimos a subir.

Ya era tarde, así que volvimos andando para comer nada más llegar.

Al terminar de comer, hicimos una eucaristía, y después nos fuimos.

En mi opinión el retiro es algo que ayuda mucho, porque te acerca más al señor, es un tiempo en el cual tienes más intimidad con el señor, y puedes reflexionar mucho.