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"¿Qué
debo hacer, Señor?" (Hch 22,10). |
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La
Vocación
no es sólo lo que tú quieres ser y hacer, es
ante todo la propuesta que Dios te hace, por
eso no es algo que tú inventas, es algo
que encuentras; no es el proyecto que tú
tienes sobre ti mismo, es el proyecto que Dios
tiene sobre ti y que se te propone
realizar.
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| Por
eso, para descubrir tu vocación, lo primero
que debes hacer es dialogar con Dios: orar. Sólo
mediante la oración podrás encontrar lo que
Dios quiere de ti. En la oración, el Espíritu
Santo afina tu oído para que puedas escuchar:
"Habla, que tu siervo escucha" (I S
3,10). |
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Sólo
en el diálogo con Jesús podrás oír su voz
que te llama: "ven y sígueme"(Lc
18,22); o bien, escucharás que te dice:
"vuelve a tu casa y refiere lo que Dios
ha hecho por ti" (Lc. 8,38).
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Preguntas
para la reflexión:
¿Cuál piensas que es el proyecto que Dios
tiene sobre ti? ¿Has pensado alguna vez en
ello?
¿Sueles buscar momentos para hablar con Dios?
¿Alguna vez has sentido que Dios te habla?
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