La Iglesia, al igual que el salón de actos es inmensa, pero a pesar de eso, las vidrieras y la forma que tiene la hace muy hermosa y le da un clima de intimidad propicio para el encuentro personal con Jesús.
Todos los que han pasado por el seminario recuerdan el olor característico que las placas de corcho del techo provocan.
El presbiterio, está presidido por un inmenso Cristo, que a pesar de estar en la cruz subraya su victoria sobre la muerte, su resurrección y su presencia real en nuestra vida.
La Virgen María, en la advocación del Sagrado corazón de María, une al Seminario a las raíces del colegio, ya que recuerda que este colegio fue fundado por la “Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María”, aunque luego, como muchas ordenes cogieron el nombre del fundador (franciscanos, dominicos, claretianos…) son conocidos como Claretianos.
También enlaza con el presente del seminario de la Inmaculada y con la orden de las misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y de María.
En el año 2010, Año Santo Sacerdotal, esta Iglesia fue templo Jubilar, recuerdo de esto es la gran imagen del Santo cura de Ars, que a los pies de la Iglesia recuerda la llamada a la santidad sacerdotal.
Al concluir el año Sacerdotal y en el marco de la celebración de clausura D. Carlos Osoro, Arzobispo de Valencia propone al Seminario, dada la gran afluencia de peregrinos que durante todo el año había tenido esta institución, hacer de esta capilla un santuario dedicado a la “Santidad de los adolescentes”, proponiendo a la Diócesis el Seminario menor como punto de referencia y peregrinación para grupos de niños, adolescentes y jóvenes que quieran descubrir la llamada que el Señor hace a su santificación, a imagen de los niños santos. |